30 may. 2013

Babosas gigantes, rosadas y fluorescentes.

Australia tiene ecosistemas únicos por su largo aislamiento, pero incluso allí, en el mismo continente, hay ecosistemas tan aislados que de vez en cuando nos dejan descubrir especies maravillosas y muy extrañas que no existen en ningún otro lugar en el mundo.


Uno de esos ecosistemas es la montaña Kaputar, Parque Nacional situado en Nueva Gales del Sur. Esta montaña tiene un ecosistema alpino y su más colorido y fascinante habitante es la babosa gigante de color rosa intenso, que además es fluorescente. 


La especie sólo se ha conseguido identificar recientemente como una variedad de "Triboniophorus graeffi" que habita en la región. Pero esta especie de color rosa sólo se puede ver en el área de seis kilómetros cuadrados de la cumble del monte, donde se pueden ver cientos en un pequeño tramo. 

Tienen una longitud de 20 centímetros. Permanecen escondidas entre la hojarasca durante el día, pero por la noche se suben a los árboles para alimentarse del musgo y el moho de las cortezas de los árboles. 


Este no es el único endemismo de la zona, también hay, por ejemplo, tres especies de caracoles caníbales que se comen a sus hermanos los vegetarianos. Los científicos creen que estos son los únicos supervivientes de una época remota, cuando Australia estaba integrada en Gondwana.