26 may. 2013

Esperanza.

Estamos en unos años desesperanzadores aquí en España, parece que no hay mucha esperanza para aquellos que quieren luchar por sus sueños y que la situación solo va a ir de mal en peor. Quizás tengamos que dejar nuestras casas, dejar a nuestras familias atrás para buscar un futuro mejor y pensar en nosotros mismos y en lo que queremos hacer con nuestras vidas.

Necesitamos creer que la situación va a ir a mejor, porque sino, ¿Qué esperamos de la vida? Estar en una continua depresión esperando a que alguien solucione lo que está pasando con el paro, con los desahucios, los exiliados de España por falta de trabajo... Podríamos empezar a mirar todo esto de otra manera y comprender que quizás no podamos arreglarlo todo porque ni somos altos cargos en el gobierno ni gente muy influyente que pueda decir algo y que una gran masa de personas obedezcan sin pensar en lo que se les está diciendo; pero estaría bien que empezáramos a pensar en cómo nosotros, sólo nosotros mismos, podemos solucionar un poco el ambiente que tenemos más cercano y razonar, algo que últimamente está en decadencia, qué hacer para estar mejor.

Pensemos cómo sería nuestro mundo perfecto, imaginemos cómo queremos que sea nuestro hogar dentro de cincuenta años y con quién queremos compartirlo. Recicla para que el mar deje de estar tan lleno de bolsas de plástico, para que no haya tantos de esos vertederos gigantes y para que los animales dejen de caer en nuestra basura como en trampas mortales. No permitas la violencia delante de tus ojos sabiendo que si se permite, gente como tu o animales como los que podrías tener de mascota podrían sufrir horriblemente. Cuida el consumo de agua y luz en aquellos lugares y momentos en que veas que no es estrictamente necesario y cuida el medio ambiente. Si llegamos a un punto sin retorno, que no estoy muy segura de si ya hemos llegado a él, será única y exclusivamente culpa nuestra la muerte, la devastación y putrefacción del planeta. Empezaremos a asarnos si seguimos abusando de los combustibles fósiles y si seguimos dejando que el dinero vaya por delante de la salud. Los peces gordos no pararán de engordar mientras el resto de la pecera se ahoga, se muere de hambre o se come al prójimo porque no tiene más comida. Razona e imagina, cuida y protege, juntos quizá podamos hacer de este planeta algo parecido al jardín del edén que era antes, con muchísimo esfuerzo y sobretodo, colaboración global.